- Sergio Bezares
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- Demasiada presión quema. Poca, lo vuelve insípido.
Demasiada presión quema. Poca, lo vuelve insípido.
Ayer te conté cómo un tostador de café me dio una lección inesperada: un solo ajuste a la vez.
Pero hay algo más que descubrí después.
El espresso, en realidad, es pura paradoja:
Si hay demasiada presión, se quema.
Si hay poca, se convierte en agua sucia.
Solo en ese punto exacto, entre 8 y 9 bares, aparece la crema, el aroma y la intensidad.
Me hizo pensar en los negocios que veo cada semana:
Startups que se ahogan en exceso de marketing, cambiando logo, web y estrategia cada 3 meses, incapaces de saber qué funciona.
Empresas que trabajan sin presión, con un producto decente pero cero intención comercial, esperando que los clientes lleguen “solos”.
Ambas terminan igual: con un café imbebible.
La clave no es “hacer más”, sino poner la presión justa en el lugar correcto.
Un branding claro. Una web sin ruido. Un LinkedIn con intención. Y después, un sistema de captación constante que mantenga la máquina encendida.
Eso es lo que hacemos en GoDoGrow.es y Sendia.me:
No añadimos variables al azar. Creamos la presión justa para que tu marca despierte.
👉 Si tu café de negocio sabe a agua tibia, escríbeme.
Pero esto no termina aquí, mañana te daré la última lección valiosa que nos ha dado el café para los negocios.