La cosa no iba de IA. Iba de mí

Te dije que lo de ChatGPT me había hecho clic, pero en realidad lo importante no fue el prompt ni la inteligencia artificial.

Te dije que lo de ChatGPT me había hecho clic, pero en realidad lo importante no fue el prompt ni la inteligencia artificial.

Lo que cambió todo fue darme cuenta de que llevaba años buscando fuera lo que solo podía arreglar dentro.

Mi problema no era el sector. Ni el trabajo. Ni la gente de alrededor.

Era que había dejado de priorizarme.

Así que empecé a poner orden.

  • Me marqué horarios para aprender cada día.

  • Hice una lista de personas a las que quería parecerme y otra de gente que me quitaba energía.

  • Monté una rutina mínima, realista, no de esas imposibles de gurú de YouTube.

Y desde ahí, la IA dejó de ser una herramienta curiosa y se convirtió en mi socio.

Si te está resonando esto, quédate, porque en la siguiente te cuento en qué estoy ahora y cómo quiero ayudarte.