Mi primer fracaso fue mi mayor victoria

Hace dos meses, me enfrenté a un fracaso rotundo. Mi primera campaña no solo no funcionó, sino que fue un desastre total. Podría haberme derrumbado, guardado silencio y fingido que nada pasó, pero he elegido el camino contrario.

Con total sinceridad, reconozco mis errores.

El primero fue una mala configuración inicial, un fallo en mi propio proceso de onboarding que afectó a la comunicación con el cliente.

El segundo, y quizás el más importante, fue vender una promesa inalcanzable. No fui capaz de gestionar las expectativas y, al final, la realidad no estuvo a la altura de lo prometido.

En ese momento, mi prioridad no fue salvar mi reputación, sino asumir la responsabilidad. Hablé con el cliente, compensé los costes de mi bolsillo y reajusté el plan. No fue un camino fácil, pero es lo que nos define como profesionales. Por eso, valoro tanto el concepto de "cliente fundador": alguien que confía en ti en la fase más vulnerable, sabiendo que el camino no será perfecto, pero que la recompensa de ser parte de la creación de algo grande es inmensa.

Mucha gente se rinde ante el primer obstáculo. Yo he elegido una ruta diferente: no avanzo para salvar la cara, mido, corrijo y crezco. Esta es la base de mi servicio, y es la mentalidad con la que quiero trabajar contigo. Si buscas un socio que trate tus campañas B2B con honestidad y total implicación, hablemos.

P.D.: ¿Te has planteado alguna vez qué pasa realmente cuando un negocio se lanza de cero? Estoy pensando en documentar todo el proceso en formato vlog, mostrando los fracasos, los aciertos y la cruda verdad. Si lo viera la gente, ¿te gustaría verlo?