New Post

El otro día envié la newsletter más honesta que he escrito en meses.
Hoy quería mandaros una actualización, no tanto por informar, sino porque sentir que hablo con alguien al otro lado me hace bien.

No ha pasado ni una semana, pero sí me han pasado cosas.

He empezado mi búsqueda de empleo… y ya tengo sensaciones claras

Hoy he enviado mis primeras candidaturas con una calma que llevaba años sin tener.
No la calma del que no quiere nada.
La calma del que sabe lo que quiere y lo que no va a aceptar nunca más.

Y os voy a ser sincero: este proceso me está obligando a mirarme de frente.

He tenido ya algunas entrevistas —sí, también entrevistas con IA— y aunque pueden parecer “modernas”, me he dado cuenta de que me hacen sentir vacío.

Es fácil responder perfecto cuando no hay una persona mirándote.
Pero justo por eso está mal: deshumaniza algo que debería ser profundamente humano.

De hecho, esto me ha encendido una bombilla:
¿y si en un futuro creo algo que haga los procesos de selección más humanos?
No digo que vaya a suceder mañana… pero la idea se ha quedado conmigo.

Hoy he reafirmado algo importante: no estoy buscando trabajo, estoy buscando un proyecto

Me ha escrito gente ofreciéndome puestos que hace un año hubiera aceptado sin pestañear.
Hoy, no.

Hoy tengo claro que quiero un sitio donde se piense, donde haya estrategia, donde la gente hable entre sí sin miedo, donde no todo sea correr por correr.

No busco “un sueldo”.
Busco un lugar donde yo pueda crecer sin perderme.

Mis proyectos siguen, pero desde un lugar distinto

Ayer me fui a dormir pensando en mis empresas.
Hoy me he despertado entendiendo algo nuevo:

No es que las deje en segundo plano.
Es que les estoy devolviendo el ritmo que necesitan.

Sin prisa.
Sin demostrar nada.
Sin quemarme por avanzar más rápido de lo que toca.

He elegido un único proyecto paralelo para darlo todo en él, y eso me ha dado una claridad brutal.
Menos cosas, pero mejores.

Hoy he descubierto algo bonito: vuelvo a disfrutar de pensar

El otro día me prometí invertir más en mí.
Hoy he empezado.

He pasado dos horas solo, caminando sin música, sin redes, sin dopamina barata.
Y me ha pasado algo que tenía olvidado:
he empezado a pensar de verdad.

No a reaccionar.
No a compararme.
A pensar.

Y os juro que hacía meses que no me escuchaba a mí mismo con tanta nitidez.

Sobre escribir… gracias

Os conté que quiero volver a escribir de verdad.
Hoy me he despertado con mensajes vuestros dándome ideas, empujándome a hacerlo, preguntándome por el libro que regalé.

Esto me ha confirmado algo:
tengo que hacerlo.

No sé si empezaré con pseudónimo, si haré reflexiones diarias, si sacaré un libro dentro de un año.
Pero sí sé que quiero construir algo con mi voz, no con lo que Instagram dice que tengo que ser.

Y sí, sigo fuera de redes

Hoy he entrado mucho menos.
Nada de comparaciones.
Nada de correr.
Nada de ver vidas ajenas que no tienen nada que ver conmigo.

Sigo con ese proceso de desintoxicación, y aunque llevo menos de un día… ya lo noto.

Si has leído hasta aquí, gracias

No sabes lo que significa para mí sentir que hay alguien leyendo esto.
De verdad: contéstame.
Cuéntame cómo vas tú, o qué te está removiendo esta etapa.
Lo que quieras.

Mañana quizá vuelva a escribir otra actualización.
O quizá no.
Estoy aprendiendo a no forzar nada.

Pero, por primera vez en mucho tiempo, siento que estoy volviendo a mi centro.

Nos leemos.
De verdad.